

Convierte un retrato en una ilustración
Un retrato se convierte en una ilustración de cuento, tomando la pose y la composición de la foto original. Describe aguadas de acuarela, trazos finos de tinta y luz cálida para orientar el acabado.
Conserva a la persona, su pose sentada, el ángulo de cámara y la composición del entorno. Reinterpreta la escena como una ilustración de cuento pintada a mano, con fondos suaves de acuarela, luz cálida de tarde y detalles delicados a tinta.






